El hubiera si existe

Empiezo con una historia, y estoy seguro que todos tienen una parecida, hace más de 25 años conocí a una repostera que hacía, según yo, los bocadillos, el pay de queso y los pasteles más deliciosos de la ciudad, no le pedía nada a nadie, era una maravilla. En ese entonces el mercado de la repostería estaba muy repartido y no había una marca que sobresaliera sobre las demás, ya existía por supuesto la que hoy se podría considerar la líder (por mucho), una que empieza con "t" y acaba con "a" y que, entre muchas, tiene una tienda en el aeropuerto que ha repartido su rosca brioche por todo el país. Pero en aquellos días la cosa estaba muy pareja, eran incluso casi vecinas y ahí estaban al tú por tú semana a semana. ¿Qué pasó?, mi pastelera sigue haciendo las mismas maravillas, en la cocina de su casa, y la otra es un emporio con más de 40 sucursales. ¿Qué pasó?, no lo sé, puedo conjeturar que cada una tuvo una visión diferente de su negocio (aunque las dos eran excelentes), o que una le sacó más provecho a su circunstancia, o que una se arriesgó más que la otra, o que pasaron por diferentes situaciones personales y familiares; es difícil saber. Hoy sigo pensando que mi repostera es mejor.

Esta historia me hace reflexionar sobre “el hubiera”. Pensar hoy en lo que pudiste haber hecho mejor ayer es muy fácil, nada más hay que recordar los errores, omisiones, aciertos y dudas para darte cuenta. Te encantaría regresar el tiempo y hacerlo de otra manera. Muchos dicen que es una pérdida de tiempo torturarte con el "si yo hubiera...", y lo es si no aceptas que tomaste la mejor decisión en ese momento y aprendes del resultado de las mismas, porque todo es relativo y conceptos como "mejor" o "peor" podrían encabezar la lista de esta relatividad porque "depende". Después de mucho pensarlo creo que el problema es que hay una desincronización entre tu yo actual y el del futuro, ¿por qué?, no lo sé, cada quien tendrá sus razones; puede ser que no te la creas, lo ves fantasioso y no como una visión o una premonición, te hacen o auto haces "bullying", qué sé yo. La cuestión es que hay un estancamiento que no permite poner de acuerdo a tu futuro con el presente.

La solución es muy sencilla y obvia: ponerlos en sincronía, aunque es probable que tu yo del futuro no exista o esté muy escondido, por muchas razones, pero pensemos que es simplemente porque no has querido, si es así, entonces el primer problema que tiene es diseñar ese personaje futurista. Para los que nos cuesta trabajo esta visualización son los consejos de "piensa en grande", "sigue tus sueños", "cree en ti", el objetivo es que tu yo actual se visualice como el yo exitoso y realizado del futuro (lo que esto signifique para ti). Es un ejercicio trascendental con una gran dosis de imaginación, ambición y diversión; las preguntas clave son (se las pido prestadas a Vishen Lakhiani y otro día escribo un artículo sobre éstas): “¿qué experiencias quiero vivir?”, “¿en qué persona me debo convertir?” y “¿cómo contribuyo al mundo?”, simple, y partiendo de ahí enfocar toda tu energía y capacidad en vivir esa vida, ser esa persona y compartir tu magia.

Al mismo tiempo y en este contexto, contar con un mentor puede ser la diferencia. Ellos ya están o estuvieron donde tú quieres estar, ya caminaron el camino y saben cómo llegar; pero más importante aún es que ellos si pueden ver tu futuro, y si dicen que puedes llegar es porque realmente lo saben. La frase que desarma cualquier obstáculo es: "si tú vieras lo que veo en ti", y continúan: “no estarías desperdiciando tu tiempo con tantas distracciones y pretextos que te tienen amarrado”. Son personas que ya fueron y regresaron más de una vez a ese lugar soñado y te dicen que los sigas, que les hagas caso porque tienen la certeza de que puedes llegar.

Para terminar, pienso que analizar hoy en día cualquier caso de éxito o fracaso es muy fácil porque sólo basta hacer un recuento del camino recorrido y podríamos creer que, con tan sólo repetir el proceso, nosotros mismos tendríamos el mismo resultado, y en parte es verdad, por eso vamos a la escuela o nos capacitamos, queremos aprender en cabeza ajena porque es más fácil ver los errores de otros que los propios. Para mí, hoy, sería muy sencillo (y cruel) sentarme con mi pastelera y decirle “hubieras hecho esto o lo otro” con toda la ventaja que me da verlo desde la comodidad de la actualidad. Los “hubiera” de mañana están ocurriendo hoy, el reto es identificarlos y hacer algo al respecto. Tomando como referencia las tres preguntas ya mencionadas y tu propio potencial surge la cuestión crucial: ¿Qué harías hoy para que no haya “hubieras” mañana?