El hambre es canija

Hace poco, en una reunión con amigos y colegas emprendedores, nuestra coach nos cuestionaba, un poco molesta, sobre nuestros motivos para no hacer lo que ya sabíamos que teníamos que hacer para crecer y mejorar nuestras empresas. Ella misma, momentos después, a través de su propio testimonio nos dio una pista: lo que durante toda su vida la ha sacado adelante es una imperiosa necesidad de sobrevivencia. Terminó la sesión y la pregunta se quedó en mi cabeza varios días hasta que encontré mi propia respuesta a través de las siguientes reflexiones.

El sueño genera energía.
En mis años de multinivel esta frase era la que nos recordaba los motivos para seguir adelante cada día, sobre todo en los momentos difíciles. Cada quien tenía un collage en la pared con los recortes de esa vida de ensueño que queríamos alcanzar; había coches, casas, yates, motos, viajes, dinero, aviones e infinidad de cosas que supuestamente nos impulsaban a trabajar y pagar el precio para obtener la libertad financiera. La idea era buena porque todo empezaba con una pregunta: “si el tiempo y el dinero no fueran problema, ¿cómo sería tu vida?” Con los años fui entendiendo que no se trata solamente de una vida de abundancia sino de frugalidad también y entonces la trillada, pero verdadera frase, cobró sentido para mí: “lo mejor de la vida es gratis” Bueno, casi todo, o al menos lo trascendental según Maslow y su pirámide. La cuestión es que tenemos que definir muy bien nuestro sueño para que sea una fuente poderosa de energía que nos impulse a movernos; en mi caso, hoy en día casi todo lo que tenía en aquel collage no me mueve, sigo buscando la libertad financiera pero mis motivaciones están cada vez más lejos de lo tangible. El punto es no perder el rumbo, recordar por qué debes prepararte, esforzarte y disciplinarte todos los días, hacer y revisar tu collage para que sea tan inspirador que no te deje tirar la toalla y posponer lo que ya sabes que tienes que hacer.

La felicidad es el camino no el destino.
Cuando te ganas la vida haciendo algo que te apasiona, dejas de trabajar porque disfrutas cada momento, pierdes la noción del tiempo y el espacio, y hasta lo harías gratis. Por el contrario, dedicarte a algo que no te gusta puede ser el motivo principal para volverte un gran procastinador. Reflexiona esto porque el sueño puede ser poderoso, pero sería mejor si el medio para lograrlo también es parte de él; no se trata de sufrir el trayecto, no vale la pena. Es una recomendación temeraria pero muy cierta: si actualmente tu trabajo o tu empresa te hacen infeliz, déjalo y cámbialo por algo que te guste y mucho.

Te presento a mis demonios.
Todo está en la mente, repito, todo. Incluyendo esas facetas de tu personalidad que en ocasiones te complican la vida. A mí me gusta llamarlos “demonios”. Todos los tenemos, son tan variados como su manera de manifestarse y lo mejor que puedes hacer con ellos son tres cosas: conocerlos, aceptarlos y controlarlos. En la medida que lo logres podrás enfocarte en tus metas y distraerte lo menos posible. No es fácil y seguro que en algunas ocasiones perderás el control, pero es vital que entiendas que forman parte de ti, que nunca se van a ir y que son muy traviesos, los perfectos distractores cuando de realizar sueños se trata. Se presentan de múltiples formas y son, en su mayoría, catalogados como los defectos que cada uno de nosotros tenemos, por ejemplo, si eres tímido, perfeccionista, criticón, antisocial, quejón, miedoso, explosivo, mal hablado, cínico, bromista, desordenado, imprudente, irónico, flojo, workaholico o controlador, tienes a uno o varios de estos demonios dentro de ti. Mientras más pronto los identifiques mejor, de esta manera podrás desarrollar tu propio mecanismo de defensa que te ayudará a identificar los momentos en que pretender salir y arruinarte el día.

Tus miedos te indican el camino.
Hay una frase de Ellen Johnson al respecto: “Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”. Las personas por naturaleza buscamos una zona de confort y salir de ella normalmente nos aterra, por eso mucha gente, cuando logra cierto nivel de comodidad, ahí se queda y ya no avanza. Hay otros, por el contrario, que siempre buscamos nuevos retos y para nosotros esta frase funciona perfecto. Hoy ya te puedo decir que el miedo no es malo, es un indicador que nos dice lo cerca que estamos de nuestros límites y cuando se presenta debemos decidir entre paralizarnos y echarnos para atrás o tomar aire y dar el brinco. Suena medio masoquista, esto de buscar y enfrentar tus miedos, pero seguro que ahí están los retos que te harán más feliz y trascendente, así como los obstáculos que no te dejan hacer lo necesario para lograr tus metas y acercarte a tus sueños.

Si pudiera resumir en una palabra la respuesta a mi coach sería esta: hambre. Esa sensación que te quema por dentro y no te deja tranquilo, esa energía que sientes en cada átomo de tu cuerpo y te impulsa ferozmente…, eso es el hambre, y empecé este artículo diciendo que es canija pero también tu mejor aliada. Puede ser un instinto tan básico como sobrevivir o el deseo de lograr algo enorme, cualquiera que sea tu circunstancia estoy seguro que sentirla será la chispa que te prenderá, te mantendrá enfocado, te ayudará a negociar con tus demonios, a aprovechar tus miedos, a disfrutar el viaje, a encontrar tus sueños y a hacer lo que ya sabes que tienes que hacer, pero no haces.


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